¿El trabajo da felicidad? Una app española cree que sí.
Dale un buen abrazo a tu gerente de Legal. Hoy es el Día Internacional de la Felicidad y sabemos que apagar fuegos contractuales agota a cualquiera. ⚖️ Para celebrar esta fecha sin caer en el típico correo motivacional vacío, armamos esta edición súper especial. 🌟
Nos sentamos con Carlos Jordana, un exabogado que dejó los despachos para convertirse en el gran referente de la felicidad laboral en España. Sírvete un café, porque nos abrió su currículum para revelarnos las lecciones más crudas que le dejó el mundo corporativo. ☕
📈 Resultados de la edición pasada
El cierre del 1Q nos trae al límite: 31% de ustedes va “sobreviviendo” y otro 31% anda “apagando fuegos”. Un abrazo solidario a ese 62% con el cortisol a tope; respiren, ya casi cae la quincena. 🚒🐢
Olvídate del “viernes casual”. En HD* somos orgullosamente #4DayWeek y así disfrutan nuestros doers* su #FridayForMe: cero notificaciones de Slack, perritos y desconexión total. 🍵🐕🌿
Precaución: Este texto contiene dosis elevados de la Tabla de Elementos de la Cultura. 🛑
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¿El trabajo da felicidad? Una app española cree que sí.
Las apps que tienes en tu smartphone no son una “innovación de ayer”.
Tienen más años de experiencia que el director de Finanzas que todavía pide copias en físico.
Aunque parezca que siempre estuvieron ahí, fue en 2007 cuando Apple decidió que el mundo necesitaba vivir pegado a una pantalla. No solo inventaron el smartphone moderno; también la App Economy.
Tras 15 años del lanzamiento de la App Store, este sector generó unos 500,000 millones de dólares en 2022.
Según el Progressive Policy Institute, en 2019 esta economía sostenía a 1.9 millones de empleos, solo en Europa. 🇪🇺
Pero cuando la pandemia nos encerró y nos obligó a pedir hasta el papel de baño por el celular, el número explotó a 2.9 millones de empleos en toda la Unión Europea. 📈
En este ecosistema donde convivimos con Uber, Airbnb o la app de tu banco que esperas que no se trabe cuando es quincena, una empresa en Sevilla 🇪🇸 llamada Mobivery empezó a jugar en las grandes ligas.
Desde 2010, desarrollaron apps para Visa, Iberdrola, Ford y hasta para el Barcelona FC.
Pero lo que realmente llamó la atención no fue su cartera de clientes VIP, sino algo que en ese entonces sonaba a ciencia ficción o a locura de “startup woke”: crearon un Departamento de la Felicidad.
Mucho antes de que el COVID pusiera de moda la salud mental en los posts de LinkedIn, ellos ya sabían que la cultura no se arregla con fruta en la oficina o un “viernes de pizza” para compensar el burnout. 🔥🔥🔥
Se centraron en lo que mejor sabían hacer: crear una tecnología para medir el pulso emocional de la gente. La llamaron Happyforce.
Esta app es el sueño (o la pesadilla, según se gestione) de todo gerente de RH, porque se encarga de preguntar algo tan sencillo y honesto todos los días: “¿Cómo te sientes hoy?”
El chisme de este newsletter nos lo contó uno de sus fundadores: Carlos Jordana.
Es Chief Happiness Officer en Happyforce (una empresa 100% española especializada en felicidad laboral). 😀
Carlos es de los pocos que puede presumir que hablaba de felicidad laboral antes de que fuera tendencia en el Covid. Pero su epifanía no vino de un retiro espiritual, sino de las mañas de Recursos Humanos. 💼
Al recorrer las oficinas corporativas, Carlos se topó con dos verdades más amargas que el café de la mañana. ☕️
Lecciones que aprendió de la forma difícil: liderando un despido masivo aquí en México…
Esa experiencia fue el catalizador para dejar de administrar expedientes y empezar a buscar la felicidad real en el trabajo.
Te recomendamos leer este newsletter con una caña fuera de tu horario laboral (guiño, guiño). 🍻
Carlos Jordana llegó a Recursos Humanos como llegamos casi todos: por un accidente de la vida.
Originalmente, estudió Derecho en la Complutense de Madrid por la simple y llana razón de que era la salida laboral segura.
Y no le iba nada mal.
Durante 10 años vistió la tradicional toga negra paseando por los despachos jurídicos de la capital española. ⚖️🇪🇸
Pero aquí entra la ciencia. Martin Seligman (el psicólogo estrella de la felicidad) estudió a los abogados por una contradicción fascinante.
En los años 90, ser abogado en Estados Unidos te garantizaba estar en el 1% de los profesionales mejor pagados, pero al mismo tiempo, te aseguraba un lugar VIP entre las profesiones más infelices del mundo. ¿Por qué?
Por el diseño de su cerebro. Un buen abogado necesita una habilidad muy específica para sobrevivir: ser un pesimista profesional. Están entrenados para anticipar traiciones, leer la letra chiquita y esperar lo peor de cada acuerdo. Es una habilidad que te hace ganar juicios, pero que te opaca la perspectiva a largo plazo. 📉
Tras una década en los juzgados, Carlos ya no era un novato.
Llegó a liderar un despacho con 40 personas, coordinó a 260 abogados en toda España y a unos 600 procuradores. Nada mal para alguien entrenado para ver el vaso medio vacío. Digamos que la gestión del capital humano ya se le daba natural.
Fue entonces cuando dio el salto al vacío.
Cambió de industria y aterrizó en una empresa de ingeniería gestionando talento en el norte de África. ¿Su superpoder? No era saber de nóminas, sino hablar francés e inglés. 🇫🇷🇬🇧
(…) Ahí conoció la dopamina pura de la oficina. Como él mismo lo cuenta: “Yo siempre me encargaba de dar buenas noticias. Yo era la cara amable de los Recursos Humanos”.
Disfrutaba dar las buenas noticias: avisarle a un compañero que se iba becado a Michigan, o decirle a un candidato que el puesto soñado ya era suyo. Literalmente, sentía que le cambiaba la vida a la gente.
Pero el mundo corporativo tiene sus ciclos, y por el 2016, le tocó la factura.
“Y es cuando me mandan a mudarme a México, en un momento muy complicado de una organización internacional”.
La empresa enfrentaba un concurso de acreedores.
Para sobrevivir, el corporativo se concentró en proteger a los inversionistas y proveedores, que básicamente exigían mejores rendimientos.
En idioma godín: cortar presupuesto y despedir a 2,500 personas.
A Carlos lo subieron a un avión con destino a las oficinas de la Ciudad de México con una misión agria: liderar un despido masivo. 🪓
Técnicamente, Carlos hizo un trabajo impecable. Negoció con los empleados, no hubo quejas en Twitter. Todo se hizo en perfecto orden. Pero mientras cerraba el último convenio de terminación, terminó leyendo la letra chiquita de su propia profesión.
1. El área de RH tiene un lado oscuro, frío y muy difícil de soportar.
2. Las empresas están brutalmente enamoradas de sus operaciones.
Esa resaca moral en México fue el catalizador. Carlos decidió ir por un propósito más auténtico: estudiar la felicidad dentro de las empresas.
Su kilometraje liderando talento transnacional le dio el peso para hablar desde la experiencia. Mucho antes de que el COVID nos encerrara y la salud mental se volviera un hashtag de moda, Carlos ya era el referente en España sobre felicidad laboral.
Escribió el libro Happyholic, se posicionó en la consultoría corporativa y fundó una tecnológica de capital 100% español que ya lleva 10 años en el mercado. 🇪🇸
Pero la ironía es que su producto estrella no nació de un caso de éxito, sino de una bofetada de realidad. De una decepción monumental justo después de ganar un gran premio.
Para entender cómo Carlos Jordana y los cinco socios fundadores de Happyforce lograron meter la felicidad en un Excel, hay que viajar a la España en los años donde el iPhone apenas empezaba a ser un artículo de lujo.
En ese entonces, la empresa madre (Mobivery) la estaba rompiendo. Hacían las apps que todos queríamos tener. Eran tan buenos que la empresa tecnológica decidió medirse y, sorpresa: ganaron el premio a la Mejor Empresa para Trabajar en su categoría. 🏆
Imagínate la escena. Noche de gala, fotos con el reconocimiento, brindis, abrazos y la palmadita en la espalda del CEO. Son la empresa perfecta.
Pero al día siguiente, con la “cruda” corporativa, la realidad les dio una bofetada con la mano abierta: dos de sus ingenieros estrella presentaron su renuncia.
¿Cómo es posible que te den el Óscar de los Recursos Humanos en la noche y a la mañana siguiente tu mejor talento te diga “gracias, pero me voy”? 🤯
Esa desconexión brutal fue el verdadero momento de quiebre. Los fundadores entendieron que estaban completamente ciegos ante el estrés real del día a día.
Como buenos ingenieros, no contrataron a una consultora tradicional para hacer dinámicas de integración. Fueron a lo básico. Empezaron con un pizarrón blanco y un par de imanes en la puerta de la oficina. 🧲
La regla era simple:
¿Llegas de buenas? Pones un imán verde. 🟢
¿Te vas quemado después de una junta espantosa? Pones un imán rojo. 🔴
Cuando veían que a las 6:00 PM la puerta estaba tapizada de imanes rojos, sabían que había una alerta sísmica en la cultura.
Ese pizarrón tan analógico y visceral fue la versión beta de Happyforce.
El CTO de la compañía lo vio tan claro que su primer elevator pitch no fue sobre código o interfaces, fue sobre dolor corporativo. Se lo vendió al director de una cadena hotelera contándole cómo esos imanes les salvaron de perder más talento. El hotelero solo dijo: “Lo quiero”.
Carlos Jordana nos contó una metáfora brillante para explicar esto.
Dice que las personas en las empresas son como las cajas negras de los aviones: guardan toda la información vital, pero normalmente nadie sabe qué hay adentro… hasta que ocurre un accidente. ✈️
El problema de RH es que se acostumbró a hacer autopsias (las encuestas de salida) en lugar de diagnósticos preventivos.
Happyforce digitalizó el pizarrón de los imanes con una sola pregunta diaria y anónima: “¿Cómo te sientes hoy?”.
Pero aquí está la magia (y la tecnología): no es solo un buzón de quejas. El sistema permite ver el bosque y los árboles.
¿Cómo está el equipo de finanzas comparado con el de ventas?
¿Están más estresadas las mujeres de 30 años o los hombres recién contratados?
Y lo más potente: si alguien reporta que está a punto del burnout, el líder puede enviarle un mensaje directo a través de la app. “No sé quién eres, pero veo que tu indicador está en rojo. ¿En qué te puedo ayudar?” 🆘
Es empatía a escala. Convertir los datos en conciencia, y la conciencia en acción.
Sin embargo, Carlos advierte algo que duele escuchar.
Después del hype de la pandemia, donde todas las empresas juraban preocuparse por la salud mental, hubo un receso.
Cuando le preguntas a un empresario por el éxito, habla de EBITDA, de expansión y de ventas.
Casi nunca menciona la felicidad de su gente, ignorando que es justo ahí donde está el motor para lograr todo lo demás.
Y hay un filtro final, el más difícil de pasar. Para implementar una herramienta que escucha de verdad, necesitas líderes valientes.
“Si la primera reacción de un líder al leer una crítica anónima es preguntar ‘¿quién dijo eso?’, es que no ha entendido absolutamente nada”, dijo Carlos Jordana.
Hoy en día, Happyforce ya no es solo ese pizarrón blanco con imanes en Sevilla.
Es una de las pocas tecnológicas españolas que ha resistido los cañonazos de compra de los grandes fondos de inversión, manteniendo el control de sus cinco fundadores y expandiéndose fuerte por México.
Pero no se quedaron solo en vender la herramienta. Decidieron generar datos. Datos masivos.
Carlos nos adelantó dos grandes focos rojos que están monitoreando de cerca y que tú deberías revisar en tu equipo mañana mismo:
✏️ Aquí puedes leer el III Informe Mundial de Felicidad en el Trabajo 2025
El año pasado, le preguntaron a miles de personas: “¿Crees que el trabajo debe contribuir a tu felicidad?” El 98% dijo que sí.
Luego les preguntaron: “¿Y efectivamente eres feliz en tu trabajo?” Solo el 48% dijo que sí.
Hay un abismo del 50%. Y ojo, esto no es un problema de estadística aburrida. Ese 50% es gente que está a una sola alerta de empleo en LinkedIn de dejarte tirado. Es talento que solo cumple con su descripción de puesto (el famoso quiet quitting), pero que jamás te va a dar la “milla extra” ni va a proponer una idea innovadora, porque simplemente no sienten orgullo de pertenencia.
Cuando le preguntas a un empleado qué lo hace feliz de forma directa, la respuesta automática es “la lana”, “el dinero”. 💸
Pero cuando rascas la superficie y preguntas qué es lo que realmente los hace quedarse y apostar por la empresa todos los días, el dinero desaparece de la ecuación. Hablan del propósito, de la calidad humana de sus compañeros y, sobre todo, de su jefe directo.
Carlos usa una metáfora para los de Recursos Humanos: dar un bono es como poner flores en la oficina; construir cultura es como poner plantas. 💐 vs 🪴
A todos nos gustan las flores (el dinero). Son bonitas, lucen bien el primer día, pero se marchitan en una semana. El efecto de un aumento salarial es efímero.
En cambio, apostar por una cultura donde el trabajador esté en el centro, es poner plantas. Requiere riego y cuidado constante, pero te garantiza un entorno vivo a largo plazo.
Este año, la encuesta de Happyforce no solo va a medir la felicidad. Van a meter el dedo en la llaga de dos temas críticos: Liderazgo y, por supuesto, Inteligencia Artificial.
¿La IA en la oficina nos está empoderando o nos está generando ansiedad porque creemos que nuestro jefe la va a usar para reemplazarnos? 🤖
El corte de la encuesta apenas cerró el 5 de marzo y los resultados preliminares se presentaron este 19 de marzo en el World Happiness Fest en Madrid. El informe final, maquetado y listo para descargar, sale a mediados de abril.
Nosotros en Saludos Cordiales ya estamos en primera fila para desmenuzarlo en cuanto salga, porque si algo nos enseñó Carlos Jordana es que la felicidad laboral no es un capricho woke; es, literalmente, el indicador más preciso de si tu empresa va a sobrevivir el próximo año.
Si este newsletter te hizo cuestionarte por qué tu mejor talento anda actualizando su CV, reenvíaselo a tu director de RH o a ese líder valiente que no le tiene miedo a los imanes rojos. 📩
Saludos Cordiales.
P.D. Por cierto, le preguntamos a Carlos el dato más importante para medir su cultura personal: es Team Pizza sin Piña. 🍕
Ponle un imán verde o rojo a esta edición. ¿Nos ganamos el bono de productividad o nos agendamos un 1:1 para revisar nuestras áreas de oportunidad? 🟢🔴
Si la edición de hoy te dejó con ganas de hacerle un exorcismo cultural a tu empresa, te vemos del 20 al 23 de abril. Cuatro días para hablar de gestión del cambio y liderazgo real.
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